jueves, 15 de mayo de 2008

LA DICTADURA DEL MONOPOLIO ESTADAL

La dictadura del monopolio estadal



La publicaciones nacionales analizan pormenores sobre los empresarios que en el país van la ruina y alguna de sus causas. Trabajos de los que se puede deducir que el país se encuentran en medio de una ‘ruleta rusa’, pero en condiciones peores que si estuvieran en medio de ese juego mortal porque el arma la tiene el gobernante más poderoso económicamente de Latinoamérica que en sus noches de insomnio comienza a darle vuelta al tambor y la suerte de la expropiación de su empresa es decidida en un programa de televisión.

Ni mas ni menos, sólo basta imaginarse en un casino donde el dueño de los dados juega a ‘Rosa Linda’ que no es otra que las propiedad de cualquier consorcio, fundo agropecuario y ahora, hasta la suerte de un repartidor de leche, es decidido por el más arriesgado apostador y en cualquier jugada arruina la prosperidad de un fundo comercial o empresarial porque al igual que en los casinos, él es el dueño de los dados.

En el diario El Nacional se publicó y sólo por mencionar nombres, el lector podrá identificar algunas empresas en donde el Estado ahora es el nuevo amo: “Tropigas; Seneca, servicio eléctrico de Nueva Esparta; Cemex, cementos mexicanos; Exxon Mobil, perdió mayoría accionaria; Elebol, electricidad de Bolívar; Hatos y fincas productivas, en número incuantificables; Cantv; Total, perdió mayoría accionaria; Sidor; Califa, electricidad de Puerto Cabello; EV, electricidad de Valencia; Statoil, perdió mayora accionaria; Vengas; Venepal; RCTV; Electricidad de Caracas; Lacteos Los Andes; Conoco, perdió mayoría accionaria; Hilton, ahora Hotel Alba; Holcim y en camino con la misma suerte: Empresas agroindustriales; Banca privada; Holcim; Laparge y múltiples cadenas de distribución de alimentos”.

¿Por qué, por qué?


Como el hijo malcriado que quiere todos los juguetes de todos los amiguitos el presidente Hugo Chávez ha tomado la determinación de arruinar el país bajo el pretexto de que él es el jefe del estado y como tal se vio que no tenía nada de esto y así lo ha expresado:

“(...) Hasta hace 10 años, ha dicho el Presidente, el Estado venezolano no tenía nada, ninguna capacidad para empaquetar ni distribuir un solo kilo de leche, nada; todo eso estaba en manos privadas y sobre todo en manos de los grandes monopolios (...).

En esa inmadurez que no oculta, no se ha dado cuenta que no es el fin primordial del Estado el convertirse en vendedor de perros calientes o calentador de sabanas para que los clientes tengan su batallas sexuales en los hoteles, pero además como no acepta orientaciones nadie se atreve a contradecirlo en su afán de monopolizarlo todo, ni pendejos que fueran, porque bien saben que cuenta con su despido.

En su lucha por justificar esa actitud y con ese apetito voraz de tomarlo todo ha asegurado: “Esta es un forma de romper con los monopolios y los oligopolios, rompiendo con la especulación y el acaparamiento de los intermediarios”, pero nadie ha intento de explicarle la gira turística que enfrentan las amas de casa cada día de bodega en bodega, de Mercal en Mercal, para conseguir parte de la canasta alimentaria y a qué precios, pero el Presidente se siente feliz porque cada día logra arruinar una empresa más.

Total la verborrea televisiva no está dirigida a romper con las estructuras monopólicas con programas de inversión y el estimulo a la competencia con lo que realmente se rompe esta perniciosa práctica de abuso, por el contrario el discurso está dirigido para justificar la sujeción de la economía bajo la única y santa potestad del Estado que es él y el pueblo se conjuga en su ser como único e indivisible representante por quien toma decisiones que sólo son producto de su apetencia de mando.

Así es que cuando camine los zapatos serán de marca bolivariana, haga sus necesidades fisiológicas el papel será revolucionario, la leche será de marca chavetera y la presencia de San Hugo en la vida de los bolivarianos, más no de los venezolanos, se hará sentir en cada acción que se emprenda, claro eso será hasta que el pueblo lo aguante, porque el pueblo despierta, aunque sea cada cien años, pero cuando lo hace la caída de los grandes robles retumban en la espesa capa de la tierra.

Publicado en Diario de Los Andes

No hay comentarios: