¿Vale la pena invertir ahora en Venezuela?
Sin muchos rodeos se tiene que decir que no. Desde que tengo memoria puede recordar que todos mis antepasados fueron ciudadanos entregados al trabajo productivo en lo que único que saben hacer los andinos, sacarle provecho a la tierra y así se llega hasta los días de mi padre quien a la par ejerció como juez de aldea por más de 50 años.
De ellos se aprendió a respetar la propiedad ajena, el respeto por el con-ciudadano, los héroes históricos y la admiración única por el Padre de la Patria Simón de la Santísima Trinidad, tanto que se recuerda que en la niñez no se podía transitar por la Plaza Bolívar en manga corta y sin palto y la damas con vestido corto, porque el serrano será lento para pensar, pero no tontos, esta introducción es para que no venga ningún enajenado mental vestido de rojo a tildarme de antipatriota.
Precavido vale por cien
Bendito sea el Dios de los Cielos que me envió la inspiración de cerrar mis tres empresas al inicio de esto que se llama revolución porque de lo contrario ya “dedo fijo” me habría matado de un “disgusto” por no decir la palabra valedera.
Siempre hubo y habrá corrupción. La diferencia es que con los últimos gobiernos democráticos todo el mundo sabía que en los presupuestos se tenía que incrementar el “diezmo” y eran tan democráticos que dependiendo del “paciente” hasta aceptaban que se les fuera pagando a medida que salían las valuaciones. Hoy, según cuentan los flagelados contratistas, la cifra del diezmo se pierde en el monto y se tienen que bajar de la mula por adelantado.
Del grupo ‘holding’ que teníamos formado y trabajando duro para cuando Chávez tomó el poder está todo el mundo retirado y haciendo cualquier cosa menos contratar con el gobierno. Se gana más con las puertas cerradas, por lo menos no se tiene la aprehensión de que en cualquier momento llega cualquier miserable a tomar las instalaciones y expropiar lo que ha costado hacer toda una vida.
El dilema no es sólo contratar con el gobierno, es que ahora cuando algún revolucionario empezando por el jefe máximo se enamora de una parcela llena de chivos le inventan cualquier excusa para dejarlo en la calle, ya no vale la tradición de los terrenos, ya exigen tanto, que no sólo basta tener los papeles, hay que presentar en el Inti a la Reina María Isabel en cuerpo y alma y de seguro Chávez Frías la descalificará diciendo que su palabra no vale por que es representante de la vieja burguesía europea.
Pura hipocresía
Con ese discurso ramplón y repetitivo Chávez Frías tiene a un buen número de ciudadanos embelezados como el encantador de serpientes. Comentan, porque no todo el mundo entra a sus monólogos, que a la salida de sus intervenciones tienen edecanes con bandejas de crema para las manos porque les quedan de primeros auxilios de tanto aplaudir.
Estos monólogos los manosea tanto, porque el discurso se le agotó hace tiempo, que la mentira se le refleja en el rostro, pero a él poco le importa que sea mentira o verdad. Realmente lo que desea en grado superlativo es el tiempo que se ve en los monitores y el éxtasis que le da saber que lo pueden estar viendo en el país. Los cubanos serán bueno asesores, pero contra esta manía y la persecutoria no ha podido hacer nada.
Ahora con el caso de los bancos que no es si no un mero reflejo de la corrupción galopante dijo (4/12/2009) “ahora me acusan de mafioso y hasta de mi familia pero no dan un nombre”. Debe ser que ya no ve a Glovisión porque en ese canal el diputado Ismael García y su paisano barines lo que les ha faltado es mostrarles la partida nacimiento.
Asimismo en RCTV Intr., (4/12/2009) se aseguró la participación de “los reyes de la baraja” de su más íntimo entorno. (El rey de copas, el Teniente Andrade quien maneja los fondos públicos; el rey de espadas o rey de las notas estructuradas, Teniente Rafael Isea hoy gobernador de Aragua; el rey de bastos, Nelson Merentes, que fue presidente de Bandes, Ministro de Finanzas y presidente del Banco Central quien creó los bonos argentinos y el rey del oro, Rafael Ramírez sin su firma no hace ningún negocio) Ahora agarraron a uno de estos banqueros y lo tienen como un trofeo, pero no dicen que lo único que hizo fue trabajar con el dinero que estos le depositaban y esos mil millonarios depósitos no se hacían a espalda de “quien todo lo puede”, por ahora.
Según esto todos los que no han caído, pero que están dentro de su entorno o los que quieren invertir están pensándolo muy bien porque el día que lo miren mal o la babalao cubana no “le eche unos ramazos”, según comentan en Misia Jacinta, los expropiara y de paso los meterá presos.
Por lo tanto quien quiera seguir engañado que lo esté nadie puede obligar a pensar contrario de lo que cree, están en su derecho. Sigan aplaudiendo, que les pida sacrificios que por otro lado el se asigna ocho millones y medio dólares para viáticos (600 dólares para Europa y para América 450 dólares diarios y la chequera abierta en el escritorio)
La ceguera es tan grande que en el mundo universitario, donde hay fieles perros falderos y se cree que está la gente pensante y por supuesto ha clavado sus “pezuñas” con más fervor como es el caso de la ULA que se maneja con el mismo presupuesto de hace cuatro años (reconducido) no le da pena exigirle que meta más estudiantes, pero con lo que pagan en teléfono (138 millones de Bs.,F.) arreglarían el problema de todas las universidades, esto sin contar los millones para recepciones en La Viñeta y La Casona, sólo por citar algunos “gastillos” caprichosos del jefe de la revolución.
Por último y es que me da pena ajena: Señor Hugo Chávez si alguna vez estuvo cerca de un juego de Truco (juego de naipes oriental) los cantos del Truco ya están “cantaos” a menos que también quiera cambiarlos. NO se dice “tengo flores” el canto es singular “tengo flor”. Así como otros: Mi flor envida, envido, quiero y envido y vale “tanto”, truco, retruco y otros más. En sus muchas escoltas que tienes debe de haber un oriental que lo enseñe. Por cierto, los truqueros orientales no les gusta jugar con los serranos, dicen que somos lentos pa’ pensar, se lo digo de corazón, sólo tengo 40 años jugando y me dicen que todavía no aprendo. ¡Sean felices, sigan aplaudiendo!
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