
EL TRAPICHE CHÁVEZ: UN MINISTRO POR MES
En el interior del país nadie se imagina como piensan los habitantes de la gran capital o como los llamaron en tiempos de otra revolución “los patiquines caraqueños”. Tan cierta es está expresión que cuando dicen que Caracas es Caracas y el resto es monte y culebra tienen cierta razón porque para la gran mayoría de los caraqueños salir a La Guaira un domingo es una aventura inolvidable.
Entonces recibir las migajas que dejan caer de los banquetes boliburgueses es tener un dispensador de sobrevivencia, porque son muy pocos los capitalinos que les gusta trabajar de allí las largas listas clientelares descubiertas que mantenían y mantienen concejales, legisladores y diputados descubiertas cuando perdieron algunos puntos claves de poder, esto explica además de dónde salían tantos bárbaros a caerle a piedra en sólo segundos a la oposición.
En el interior del país, por el contrario, esas gotas de petróleo que le llegan a los capitalinos por diferentes medios oficiales, no llegan a las restantes entidades federales. En eso que denominan “monte y culebra” se trabaja para enviar diariamente miles de toneladas de alimentos de todo tipo y otros productos para que consuman con toda comodidad en la gran capital, pero en los pocos ratos de ocio estos compatriotas analizan sobre lo que está pensando el capitalino, siendo ellos los más informados, si el gobierno lo que hace es expropiar los centros de producción o la invasión por grupos progobierno apoyados por la retaguardia de soldados o de guardias nacionales quienes con su proceder ponen en tela de juicio el carisma de legales que le dan con leyes acomodaticias.
Esta pasividad de los capitalinos que se sienten y están dominados por un grupete de motorizados armados y de unos pocos a pie tienen, en “jaque” a toda la población capitalina que no reacciona por intereses lacayos y perrunos ante el temor miserable de perder alguna cuota de comodidad, pero que ahora con la Ley de Indepabis nadie tiene nada, se espera que los que faltan vayan despertando a la realidad comunistoide de Esteban.
Esto hace que cualquier protesta en el interior del país, por fuerte que sea, queda en el olvido y prontamente dominada por las fuerzas gubernamentales. ¿Será posible, se pregunta uno, que los últimos acontecimientos, que le han quitado la careta de antidemócrata, confeso iletrado marxista, incapaz para gobernar, responsable único de las fatales políticas gerenciales de estado hagan despertar el gentilicio de los capitalinos? De hacerlo, en todo el territorio se volverá a cantar con orgullo: Seguid el ejemplo que Caracas dio.
SEGÚN ENCUESTAS: ESTEBAN ES CULPABLE
Las informaciones que llegan de la capital indican que es tan fatal la manera de gobernar de Hugo Chávez que su inestable trapiche moledor de terquedades y caprichos se ha tragado un ministro por mes en el tiempo que lleva gobernando, específicamente cada 26 días, pero peor aún, es que haciéndolo mal, lo nombra en otro cargo y así continúa reciclando la incapacidad. Se piensa que sea por un aspecto moral, -que a está altura es difícil de creer que la tenga-, puesto que él (Chávez) fue uno de los últimos cadetes de su promoción.
Así, sólo como ejemplo, tiene el caso de Alí Rodríguez quien se graduó de abogado en la ULA y dicen quienes lo conocieron que fue el peor cursante, pero hoy está dirigiendo el Ministerio de Energía, esto sin restarle méritos como comandante guerrillero en su época.
En la realidad, ¿cuánto tiempo tiene una persona como ministro, para poner a funcionar los programas, proyectos e ideas que pueda aportar, en todo caso que los tenga, si no pasa de un mes en su cargo? No ha terminado de conocer su personal cuando ya está destituido, es más, la firma bancaria no ha completado su giro en las diferentes agencias cuando es botado en un programa de televisión. Si se quiere ir más allá, qué tiempo le queda a los ministros para desarrollar el trabajo si Esteban para regodearse ante las cámaras les exige lo sigan en cada “cansona” intervención en cadena por todos los medios de comunicación.
Un ejemplo de cómo envilecer a un colaborador es el caso de Alí Rodríguez que fue nombrado Ministro de Energía y en menos de ocho días le nombran un Comando Mayor Conjunto para resolver el caso de la crisis energética bajo la dirección de Elías Jaua Vicepresidente de la República.
Ante esto, ya todas las encuestas reflejan que no disculpan ál manda más, al que se cree ya no la reencarnación de Bolívar, sino el Bolívar mismo, el enviado de los dioses y según dicen goza de la protección de los entes espirituales que por intermedio de Fidel los babalaos le han ofrecido. Ahora ya no tiene en quién escudarse.
El pueblo está entendiendo quien es el responsable, cuando se nombra un ministro quien es el responsable por su actuación. Tan inestable es la personalidad de Esteban que ha ordenado en su tiempo de gobierno 157 cambios ministeriales, (El-nacional 7/2/2010), y algunos han cargado con la culpa para no provocar la furia de Zeus en pleno programa televisivo.
Ahora el rictus facial cuando miente es más pronunciado. No le ha válido el principio Hitleriano de decir grandes mentiras repetidas tantas veces como sea necesario para que los débiles mentales las crean. Está al descubierto en medio de la tormenta. No con esto se afirma que está derrotado, por el contrario ahora es cuando hay lucha por delante porque Esteban es fuerte en la estrategia. Además súmesele a eso la entrega idílica entre los miembros de los demás poderes que pueden acordar cualquier medida alocada como declarar que ganaron las elecciones, aún perdiéndolas... ¡Sin vergüenza alguna!
Lo que no podrá lograr es que el pueblo democrático caiga de nuevo en la trampa de otro referendum. Chávez tiene que gobernar hasta el último día que la Constitución se lo permita, por lo tanto ni que Dios permita le de un resfriado. Se quiere vivito y sano física y mentalmente. Cada hombre, dice La Biblia, tiene su día de juicio que no es otra cosa que la entrega de cuentas y tendrá que hacerlo él sus lacayos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario