MI LUGAR
"En este palacio de cristalería que poseo
no se cuanta vida queda,
aunque algún réquiem ya trae
el travieso aire.
Pero mientras el arco iris consume su misión
hilvanaré el hilo más grande
con los cabellos de la luna
para enlazar la silueta de tus pensamientos
que se me quieren escapar".
Dios me dejó en mi pueblo
para que creciera en alguna parte.
El viento, los arbustos, la luna
las cenizas me dieron aliento
Los juegos que no tuve.
Me atrevo a recordar mi infancia...
la callejuela que me llevaba a la escuela.
Los amigos de otros tiempos:
"el cantarina, el pajitas y cata-cata"
Quisiera hablarle a los pobladores de mi pueblo,
decirles que he llorado el recuerdo.
El tiempo ha pasado, la Barrotera
sigue esperando la lluvia.
Regreso y ya no están todos.
Se murió el cura Pernía,
Manuel y Julián carniceros de la aldea.
Paciente y Eulogio "los choriceros".
Eufemiano en su briosa yegua Covos
vendiendo las únicas uvas rojas
que se cosechaban en el pueblo.
Juan Antonio, Miguel y los Barillas no los veo.
Berbesi, Flavio e Ilarión ¿dónde están?
Silva, el que tocaba las campanas
Víctor en su Willys de la segunda guerra y...
Ramón Playa con su negro Chevrolet del 48
de cauchos con banda blanca.
Dolor me da recordar a mis muertos.
Los trpaiches de Italo, Angélica, Pedro y Desiderio
ya no brindan los olores de miel y cachaza.
Las tempestades me traen el recuerdo
de la guerra entre el trueno y la cola del relámpago.
Discusiones estériles con Dago, Alfonso, José
y otros monaguillos para decidir a quien le quedaba
la mayor parte de la limosna del domingo.
Desbordadas las quebradas de Mapuritos y Batallera.
Las parrandas con "callejonero"
y tu amor que no lo tengo.
Al hijo de Pinto cuando corría del Rincón
a La Playa y la chácara le golpeaba el trasero.
El Zarzales inundando
los sembradíos de varios dueños.
Dios ¡me dejaste en esto que se llama pueblo!
... aquí quiero quedarme.
Tierra fértil y bondadosa
que alimenta la gran ciudad.
Aquí estoy solo con mis noches solas.
Vuelvo a mi pueblo donde todos mueren
pero no sé que vereda me llevará al cielo.
Lejano estuve en mi ausencia
pero en mi barca de llevé siempre.
Ahora veo salir niños...
más niños de la escuela...
el mundo no agoniza,
¡Pero el reloj está marcando mi hora!
De mi libro INFINITO
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