N E LL A
“Mi timón penetró
en tus aguas cálidas”.
Mi diosa de Ébano
semejante a deidades lejanas.
Perséfone siempre doncella.
Hera amante pareja.
La adorada madre, Deméter
o la sensual Afrodita.
Porque cuando sonríes,
todas las perlas de mi ancho mar
se ponen celosas,
y cuando entre abre tus ojos
la oscuridad desaparece,
al brotar de ellos
la claridad de la aurora...
Con tu brillante rostro
ilumina los valles y praderas
que en las noches nuestras
sigilosamente nos vigilan.
Y la luz de la luna
cómplice, entra por la ventana,
alumbrando la alcoba de los sueños
mostrándome tus pirámides
que se erigen retándome
a que escale sus cimas.
Y tu monte de venus
me invita sensualmente
a descender en sus profundidades
encontrando vida en abundancia,
tan solo comparable
a la quimio síntesis
que brota incansable
del fondo oceánico.
De mi libro: Amor y Odio
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