sábado, 9 de junio de 2007

Una lección a los burócratas
Ramiro Gutiérrez


Los ciudadanos que no tuvimos ni tenemos ningún interés en aparecer en listas para concejal, diputado, gobernador y mucho menos ascender a la presidencia de la nación como una manera de catapultarnos como aspirantes a dirigir los destinos de Latinoamérica y un poco más allá, aunque los coterráneos mueran en la más terrible de las miserias miramos ‘becerreao’ a los oradores memorísticos que repiten y repiten las mismas palabras como si estuvieran en un túnel que rebota el eco del principal líder que no les permite identificar y menos comprender los múltiples mensajes que se emiten desde diferentes puntos de vista por diversos actores.

Lo sucedido con los estudiantes en la Asamblea Nacional este histórico jueves de junio, una petición de lo más sencilla, clara, diafana, sin expresiones arabescas ni rimbombantes que expresaba una sola idea como fue “queremos un derecho de palabra o replica” lo convirtieron en una cayapa mediática teledirigida por el burócrata mayor, con características de encerrona, que como tal, fue traicionera confirmando que la sala situacional con los asesores antillanos funciona.

Ciego si no se ven dos realidades

No podía ser de otra manera. Los revolucionarios se encontraban preocupados porque en el mundo estudiantil no habían tenido la oportunidad de hacer conocer que también como en los gremios, los maestros, los médicos, la misma asociación de rectores ellos poseían otro movimiento paralelo con lo que se sienten cómodos y el momento les llegó en bandeja de plata. Convirtieron un derecho de palabra en un circo televisivo con oponentes de la tolda revolucionaria para hacer un debate en donde las condiciones no estaban dadas, pero como circo al fin se debía colocar las barricadas de pueblo que a la usanza del periodo romano se encontraban sedientos de sangre para que a una sola voz y a gañote tendido pidieran a la entrada y la salida: ¡A los leones! ¡A los leones!.

Misión cumplida por partida doble

Si la misión asignada a los diputados para buscar de la noche a la mañana activistas políticos revolucionarios, empleados públicos, con credencial de estudiantes, tan identificados con la revolución que en un descuido una de las integrantes del equipo rojo le ‘saco’ la última pagina del discurso al orador de los estudiantes, acción aplaudida horas después por el máximo líder de la revolución por tan aberrante situación, les brindó la oportunidad de tener una cadena nacional pagada por todos los venezolanos y repicada en cuatro horas posterior con el máximo rojo, también se debe considerar, por lo tanto, que la misión de los estudiantes de las universidades autónomas no puede sino tildarse del mejor éxito.

Estos jóvenes estudiantes pidieron un derecho de palabra a la asamblea, se la dieron, la utilizaron y no habiendo planificado otra actividad procedieron a retirarse y es de caballeros reconocer en este momento la intermediación de Ismael García, viejo zorro del mundo político, que desde una semana antes se la estuvo jugando al lado de la muchachada.
La pregunta válida sería qué habrían ganado si se hubiesen enfrentado y enlazados en la diatriba conocida por todos. “Somos más patriotas que ustedes”. “Cachorros del imperio, lacayos, antirrevolucionarios y pare de contar la infinitud de epítetos”. Entonces, ¿valía la pena quedarse?. Este libreto enviado de Cuba, aprendido de memoria por los principales líderes y grabado en cd que es bajado a sus seguidores no tiene discusión posible.

La lección fue tan contundente que la majestad de la presidencia de la Asamblea Nacional se vio tambaleando y como es costumbre la respuesta antes que de hidalga fue emitir juicios en contra de los actores estudiantiles. La presidenta no sabía que decir, se le había desdibujado el rostro y sólo atinaba a emitir las consabidas descalificaciones propias de los revolucionarios.

El nock out fue doble, tanto que tuvo que salir el mismísimo presidente a encadenarse por cuatro horas y a repetir las mismas historias con las que le tiene empollados los oídos a sus compatriotas venezolanos y además, que casualidad que los mismos activistas estudiantes fueron los invitados en el tediosa intervención, pocos minutos después en Miraflores.

Lo que nos les gusta escuchar

Los estudiantes no pidieron nada más que reconocieran la pura realidad que viven y que vive el resto de los ciudadanos y que una vez más les tocó vivir en el país lleno de libertades que predican los revolucionarios.
En esa libertad revolucionaria hay quienes marchan y desfilan por donde y cuando les da la mera gana, mientras que la oposición aparte de los permisos tiene que ponerse en cola si así lo consideran los alcaldes bolivarianos, pero además en ese país democrático socialista, los estudiantes tuvieron que ser sacados en camionetas y convoy militares custodiados por agentes antimotines para poder salvaguardar la integridad física… interesante libertad esta.
Entonces cuando se habla de respetar los derechos civiles de los ciudadanos no tiene otro panorama si no lo que se vive el día a día. Es la aberrante situación de tener que seguir siendo un seguidor sordo, ciego y mudo para poder tener acceso a las bondades del gobierno con lo que se viola también los derechos de todos aquellos que no comparten sus principios políticos.
Finalmente se tiene que afirmar, porque así sucedió, que la juventud estudiantil se salvo de los leones, pero afuera del circo los esperaba Nerón y en su intervención de cuatro horas surgió de nuevo la persecución, la lucha de clases, los pobres y los ricos, los lacayos y el imperio mismo, el que no esta conmigo es mi enemigo y por supuesto la oferta que faltaba, que en su caso es una orden para sus seguidores, la creación de una cooperativa para eliminar las diferentes Federaciones de Estudiantes, que si no lo logra en su totalidad, como no ha logrado ganar una sola elección estudiantil, habrá creado una nueva instancia con la que hablará en el futuro a nivel estudiantil.
Para los registros en el futuro quedó marcado este día 8 de junio como el día de la cayapa histórica revolucionaria o en otras palabras la guarimba asambleísta con lo que se sello de nuevo la división de este país de todos, en toletes sangrantes, que sólo será curado con un mensaje fresco, nuevo, de inclusión para poder reunir a los venezolanos en la misma patria libre.

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