En el sistema judicial y policial
LA MATANZA DEL VIGIA DEVELA LA CRISIS INTITUCIONAL
*** “Una de las zonas más seguras del país se convirtió en un pandemonio con presencia de actividad delincuencial y la presencia de delincuencia organizada, mafias policiales, grupos de exterminio, narcotráfico y zona de aliviadero de guerrilleros y paramilitares”.
Juan Carlos Delgado, presidente de Un Nuevo Tiempo (UNT) en Mérida y profesor universitario dijo que esta entidad que por mucho tiempo se conservaba como una de las regiones más seguras del país, hoy vive una especie de pandemonio de la violencia, donde Los ajusticiamientos encubiertos como enfrentamientos con la policía o entre bandas son el tema cotidiano, el sicariato, la extorsión y el secuestro mantiene a la ciudadanía aterrada, encerrada en sus casas.
Delgado agregó que el reconocimiento por parte del Ministro del Interior de la existencia de mafias parapoliciales en el estado Mérida, es asunto que no sorprende a los merideños, ya que cada día se ve en los medios de comunicación local, hechos de sangre que se presentan como aislados y casuales, que se le adjudican al enfrentamiento de bandas delictivas o enfrentamiento entre delincuentes y/o con la policía.
Amerita reconocer el delito
Para el líder de UNT, las mentes menos pecaminosas pueden unir cabos y pueden sacar conclusiones que evidencian una madeja de actos de violencia que a luz de las investigaciones policiales honestas, que poco se revelan, y que se conocen por vía informal, hacen presumir que estos delitos se derivan, en su mayoría, de planes macabros de exterminios, de secuestro y extorsión donde están involucrados miembros de los cuerpos policiales locales y cuerpos policiales nacionales, aliados con hampa común, guerrilleros y paramilitares.
“El drama es aún mayor porque la población se encuentra en total zozobra y desprotegida ante la desconfianza de quienes esperan (los funcionarios policiales) sean sus protectores”
Asimismo enfatizó que estos hechos los interpretan como una deformación del sistema judicial y policial venezolano cuyos efectos ya lo tenemos presente en el estado Mérida, donde cada día vemos con asombro e impotencia como son ajusticiados, asesinados y secuestrados ciudadanos, entre ellos, muchos jóvenes, tanto por bandas organizadas de exterminio compuestas por funcionarios policiales, como por el hampa común y por gatillos alegres que por diversión disparan a los transeúntes.
En donde estamos
Delgado indica que este estado de violencia organizada muestra un escenario muy critico donde la violencia se ha asumido como un valor cardinal del ser del venezolano, cuestión que se deriva, por una parte, por la impunidad que hoy reina en Venezuela que es producto, a la vez, de la descomposición de las instituciones de justicia y policial; del discurso de odio que invoca la muerte y que desde la presidencia de la república recibimos como mensaje los venezolanos todos los días.
“A todo esto hay sumarle la distribución irresponsable de armas en la población para defender la supuesta revolución socialista que ha conducido a que Venezuela sea uno de los países en donde se tenga el mayor índice de posesión de armas de fuego por habitantes y por la protección, por parte del gobierno venezolano, a grupos guerrilleros colombianos que han tomado a nuestro territorio como aliviadero y conchas de escondites, guerrilleros que aprovechan sus “vacaciones en Venezuela” para echar una canita al aire junto al hampa y a las mafias policiales.
Impunidad y criminalidad
Delgado, como catedrático universitario hace acopio a investigaciones realizadas sobre el tema y expone: “la sociedad merideña, al igual que la venezolana, en los últimos años, ha experimentado un incremento alarmante del índice de criminalidad, destacándose delitos como el robo, hurto, el homicidio y el secuestro, en sus diferentes modalidades, los estudiosos de esta criminalidad sostiene que uno de los factores que ha desencadenado este incremento en 1er. nivel de criminalidad es la impunidad.
“Esto se entiende como la falta de sanción o castigo en contra de una persona que ha perpetrado un delito, principalmente se origina por una crisis de institucionalidad en la cual se encuentran sumergidos los diferentes órganos que integran la administración de justicia penal y las instituciones policiales”.
Además, adicionó, este estado de impunidad crea una confianza en la no sanción en la mente de funcionarios con predisposición a delinquir, quien al ver el caos del sistema judicial y al observar la impunidad que reina en el sistema judicial y policial donde laboran se aprovechan de esta circunstancia para participar en hechos delincuenciales sirviéndose de manera abusiva de la ventaja de ser policías que manejan las armas, participan en las investigaciones, y por ende, en los levantamientos de los expedientes y en los procesos de búsqueda y captura, lo que los coloca en una posición privilegiada al momento de esconder sus fechorías.
La politización de la justicia
Para Delgado el poder acumula mayor poder y en los cuerpos policiales el poder destruye la lealtad, la honestidad y la disciplina. Esta afirmación se sostiene porque otro de los factores que promueve esta distorsión de la institucionalidad de las policías es la politización y partidización de los cuerpos policiales, sobre todo, la militancia de los policías en el PSUV, la ideologización de los funcionarios, la parcialización política de sus actuaciones, lo que echa por tierra la profesionalización, la carrera en la jerarquía y escalafón policial.
Todo esto hace que la disciplina y la autoridad sea desplazada por un orden corporativo dentro los cuerpos policiales que no se corresponde con la estructura jerárquica establecida por las normas, afirmó.
Delgado dijo tener aún esperanzas en la Fiscalía y los jueces para que actúen de manera imparcial y asuman el compromiso que les corresponde y que el gobernador del estado Mérida cumpla con su palabra de depurar los cuerpos policiales, pero sobre todo, la despolitización de sus jerarquías y mandos, así como el cese del adoctrinamiento sustentado en lema: Socialismo, Patria o Muerte que tanto odio a engendrado en los venezolanos.
A orilla del abismo
La crisis es tal magnitud, indicó Delgado, que en los cuerpos policiales merideños se imponen los funcionarios activistas del PSUV por encima de las jerarquías legítima, lo que promueve abusos, tráficos de influencia e impunidad en delitos o comportamientos irregulares.
En el caso de la matanza del Vigía, los involucrados son activistas del PSUV y hombres de mucha confianza del régimen, son escoltas del gobernador Díaz Orellana, lo que les hizo creer que tienen una patente de corzo para delinquir impunemente.
LA MATANZA DEL VIGIA DEVELA LA CRISIS INTITUCIONAL
*** “Una de las zonas más seguras del país se convirtió en un pandemonio con presencia de actividad delincuencial y la presencia de delincuencia organizada, mafias policiales, grupos de exterminio, narcotráfico y zona de aliviadero de guerrilleros y paramilitares”.
Juan Carlos Delgado, presidente de Un Nuevo Tiempo (UNT) en Mérida y profesor universitario dijo que esta entidad que por mucho tiempo se conservaba como una de las regiones más seguras del país, hoy vive una especie de pandemonio de la violencia, donde Los ajusticiamientos encubiertos como enfrentamientos con la policía o entre bandas son el tema cotidiano, el sicariato, la extorsión y el secuestro mantiene a la ciudadanía aterrada, encerrada en sus casas.
Delgado agregó que el reconocimiento por parte del Ministro del Interior de la existencia de mafias parapoliciales en el estado Mérida, es asunto que no sorprende a los merideños, ya que cada día se ve en los medios de comunicación local, hechos de sangre que se presentan como aislados y casuales, que se le adjudican al enfrentamiento de bandas delictivas o enfrentamiento entre delincuentes y/o con la policía.
Amerita reconocer el delito
Para el líder de UNT, las mentes menos pecaminosas pueden unir cabos y pueden sacar conclusiones que evidencian una madeja de actos de violencia que a luz de las investigaciones policiales honestas, que poco se revelan, y que se conocen por vía informal, hacen presumir que estos delitos se derivan, en su mayoría, de planes macabros de exterminios, de secuestro y extorsión donde están involucrados miembros de los cuerpos policiales locales y cuerpos policiales nacionales, aliados con hampa común, guerrilleros y paramilitares.
“El drama es aún mayor porque la población se encuentra en total zozobra y desprotegida ante la desconfianza de quienes esperan (los funcionarios policiales) sean sus protectores”
Asimismo enfatizó que estos hechos los interpretan como una deformación del sistema judicial y policial venezolano cuyos efectos ya lo tenemos presente en el estado Mérida, donde cada día vemos con asombro e impotencia como son ajusticiados, asesinados y secuestrados ciudadanos, entre ellos, muchos jóvenes, tanto por bandas organizadas de exterminio compuestas por funcionarios policiales, como por el hampa común y por gatillos alegres que por diversión disparan a los transeúntes.
En donde estamos
Delgado indica que este estado de violencia organizada muestra un escenario muy critico donde la violencia se ha asumido como un valor cardinal del ser del venezolano, cuestión que se deriva, por una parte, por la impunidad que hoy reina en Venezuela que es producto, a la vez, de la descomposición de las instituciones de justicia y policial; del discurso de odio que invoca la muerte y que desde la presidencia de la república recibimos como mensaje los venezolanos todos los días.
“A todo esto hay sumarle la distribución irresponsable de armas en la población para defender la supuesta revolución socialista que ha conducido a que Venezuela sea uno de los países en donde se tenga el mayor índice de posesión de armas de fuego por habitantes y por la protección, por parte del gobierno venezolano, a grupos guerrilleros colombianos que han tomado a nuestro territorio como aliviadero y conchas de escondites, guerrilleros que aprovechan sus “vacaciones en Venezuela” para echar una canita al aire junto al hampa y a las mafias policiales.
Impunidad y criminalidad
Delgado, como catedrático universitario hace acopio a investigaciones realizadas sobre el tema y expone: “la sociedad merideña, al igual que la venezolana, en los últimos años, ha experimentado un incremento alarmante del índice de criminalidad, destacándose delitos como el robo, hurto, el homicidio y el secuestro, en sus diferentes modalidades, los estudiosos de esta criminalidad sostiene que uno de los factores que ha desencadenado este incremento en 1er. nivel de criminalidad es la impunidad.
“Esto se entiende como la falta de sanción o castigo en contra de una persona que ha perpetrado un delito, principalmente se origina por una crisis de institucionalidad en la cual se encuentran sumergidos los diferentes órganos que integran la administración de justicia penal y las instituciones policiales”.
Además, adicionó, este estado de impunidad crea una confianza en la no sanción en la mente de funcionarios con predisposición a delinquir, quien al ver el caos del sistema judicial y al observar la impunidad que reina en el sistema judicial y policial donde laboran se aprovechan de esta circunstancia para participar en hechos delincuenciales sirviéndose de manera abusiva de la ventaja de ser policías que manejan las armas, participan en las investigaciones, y por ende, en los levantamientos de los expedientes y en los procesos de búsqueda y captura, lo que los coloca en una posición privilegiada al momento de esconder sus fechorías.
La politización de la justicia
Para Delgado el poder acumula mayor poder y en los cuerpos policiales el poder destruye la lealtad, la honestidad y la disciplina. Esta afirmación se sostiene porque otro de los factores que promueve esta distorsión de la institucionalidad de las policías es la politización y partidización de los cuerpos policiales, sobre todo, la militancia de los policías en el PSUV, la ideologización de los funcionarios, la parcialización política de sus actuaciones, lo que echa por tierra la profesionalización, la carrera en la jerarquía y escalafón policial.
Todo esto hace que la disciplina y la autoridad sea desplazada por un orden corporativo dentro los cuerpos policiales que no se corresponde con la estructura jerárquica establecida por las normas, afirmó.
Delgado dijo tener aún esperanzas en la Fiscalía y los jueces para que actúen de manera imparcial y asuman el compromiso que les corresponde y que el gobernador del estado Mérida cumpla con su palabra de depurar los cuerpos policiales, pero sobre todo, la despolitización de sus jerarquías y mandos, así como el cese del adoctrinamiento sustentado en lema: Socialismo, Patria o Muerte que tanto odio a engendrado en los venezolanos.
A orilla del abismo
La crisis es tal magnitud, indicó Delgado, que en los cuerpos policiales merideños se imponen los funcionarios activistas del PSUV por encima de las jerarquías legítima, lo que promueve abusos, tráficos de influencia e impunidad en delitos o comportamientos irregulares.
En el caso de la matanza del Vigía, los involucrados son activistas del PSUV y hombres de mucha confianza del régimen, son escoltas del gobernador Díaz Orellana, lo que les hizo creer que tienen una patente de corzo para delinquir impunemente.
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