Pensar que muchos de ellos apoyaron a muerte al Presidente
La neoesclavitud chavista afianza la violación de los derechos humanos
*** “Con una boleta de notificación remitida por el Tribunal de Control del estado Carabobo, extensión Puerto Cabello, firmado por la jueza titular N° 1, Ana María del Ciaccio Cellis, se les prohíbe a cinco dirigentes sindicales de la Refinería El Palito (REP) promover o incitar asambleas, concentraciones y reuniones dentro de las cuales pongan en riesgo el normal desenvolvimiento instalaciones del complejo petrolero. La medida afecta a los dirigentes sindicales Robert González, Juan Barreto, Freddy Pulgar, José Servelión y Efralí Pastrán”.
A los trabajadores petroleros les están pasando la misma película que a los trabajadores del sector Transporte y Empresas Básicas, si se recuerda ya que la memoria del venezolano es muy corta, que estos sectores fueron los que se restearon con el presidente Hugo Chávez en los días del paro cuando toda Venezuela quería salir de la pesadilla que era visible y palpable, pero que muchos de sus integrantes por congraciarse con el ‘verdugo’ no se sumaron al paro o arrancaron las plantas que otros con mayor valor habían paralizado condenando con sus actos a toda la población a vivir el peor gobierno despótico y militarista de toda la historia de la república.
PROHIBIDO PROTESTAR
Hoy, unos y otros, sufren las arremetidas troperas que desde la misma Presidencia son emanadas en contra de sus derechos y los derechos del resto de la población. Se desconoce si tarde se han dado cuenta, quienes ayer aplaudían, que el régimen para acallar los justos reclamos, a través de poderes y funcionarios complacientes han aprobado leyes que esclavizan a los venezolanos, que en el ayer orgullosos mostraban al mundo la estirpe libertaria y su propia independencia.
En una nota de prensa llegada a esta redacción se informa sobre la Boleta de notificación enviada a Robert González, dirigente sindical de la refinería El Palito e integrante de la Corriente Clasista, Unitaria, Revolucionaria y Autónoma (C-CURA) en la industria petrolera, denunció que la administración de la refinería El Palito pretende doblegar a los trabajadores al atacar a los sectores clasistas y combativos que defienden los derechos de los trabajadores, las elecciones sindicales autónomas y el contrato petrolero. Indicó que los afectados con la medida cautelar que les imposibilita ejercer su función de dirigentes sindicales son integrantes de la Plancha No. 1 que encabeza José Bodas.
El documento fue redactado el 9 de julio, pero no fue si no hasta el 16 de julio cuando los imputados pudieron conocer el contenido del expediente. Con estas acciones legales en contra de estos cinco dirigentes sindicales, serían en total 10 trabajadores petroleros, quienes son amenazados, por propiciar acciones de protestas dentro de la petrolera, pues los primeros cinco poseen una medida cautelar desde hace un año, quienes aún se mantienen a la espera para conocer la decisión del Ministerio Público.
Los trabajadores petroleros también denunciaron los 70 días que lleva parada la refinería después de las actividades de mantenimiento lo cual representa, por una lado, un duro golpe al patrimonio de la nación y por el otro una muestra de ineficiencia por parte del equipo gerencial de la refinería.
En palabras de Marino Alvarado, Coordinador General de Provea, esta medida punitiva se inscribe en el marco de la política de criminalización de la protesta realizada por el Ejecutivo Nacional. Según informaciones que maneja la ONG, más de 2200 trabajadores, campesinos, estudiantes y miembros de comunidades estarían afectados por medidas de presentación periódica en tribunales por ejercer su derecho a la protesta.
SUR DEL LAGO ESTA QUE ARDE
Nadie es esclavo por su propia voluntad, pero el llanto de los hijos que mueren de hambre, las deudas contraídas basadas en ingresos generosos por su trabajo o hasta enfermedades en el núcleo familiar obliga en pleno siglo XXI y su Socialismo militarista a aceptar remuneraciones humillantes que le permiten al trabajador paliar la crisis y el gobierno doblegarle la cerviz a los luchadores y sumarlos a los millones que tiene resignados a través del bozal de arepas.
La medida tomada por el presidente Hugo Rafael Chávez, -no hay otro culpable-, mandó a la desgracia a miles de trabajadores en la Costa Oriental del estado Zulia y junto a ellos a cientos de pequeñas y medianas empresas, sin contar con innumerables familias que levantaban su propia empresa familiar vendiendo arepas, comidas rápidas y ventas variadas a los miles de obreros que se desplazaban por el sector.
Los sueldos si no fabulosos, si muy razonados que cobraban los miles de trabajadores a las empresas contratistas de Petróleos de Venezuela le proporcionaban entradas por arriba del millón de bolívares semanalmente, esto solamente movilizaba una economía prospera para toda la región. En el presente y después de mucha protesta y humillaciones como la obligación de afiliarse al partido ‘rojo rojito’ y vestir la franela roja los obreros no llegan a cobrar 289 mil bolívares semanales, sin sobre tiempo, ni pago de guardias especiales, por lo que se puede decir que ahora todos en el Sur del Lago, los que aplaudían y los que no, los ofensivos discursos de Hugo Chávez y su dislocado Socialismo del Siglo XXI sienten en carne propia lo que ya otros en diferentes sectores del país lo venían padeciendo.
Esto, además, no sólo ha golpeado inmisericordemente a los obreros, lo mismo le pasa a los lancheros, los remolcadores, empresas de mantenimiento, contratistas, subcontratistas que hacían ampliaciones en campos, vías, reparaciones y en general a toda la población sin contar los altos impuestos que las diferentes alcaldías cobraban a los múltiples negocios paralelos al mundo del petróleo que invertían en obras de infraestructura, hospitalaria y educacional, sin estar dependiendo y mucho menos ‘arrastrandose’ a la administración central por las migajas del presupuesto nacional.
Lo que se tiene que condenar y alguna vez llegará el momento de pasar la factura política, es que Hugo Chávez ha dilapidado más de 900 mil millones dólares y peor aún ha endeudado hasta los tuétanos a la república y esto último, (la deuda y muy enorme) dicen los entendidos en el caso de la nacionalización masiva en el Zulia, es lo que llevó a tomar por asalto a través de leyes complacientes todos los activos de las empresas del sector petrolero. Endiabladamente irritante es el caso (supuesto, porque nadie quiere presentar pruebas temerosos por la reacciones mafiostélicas) del supuesto chantaje que le propusieron a los empresarios sobre si rebajaban el 50 por ciento de la deuda (no la cobraban) les harían de inmediato el pago por la nacionalización (arrebato) de sus bienes.
Hoy por hoy, -escriben a esta redacción-, los campos petroleros tiene más banderines y pancartas que nunca con la propaganda del régimen, no pase, no hable duro, haga silencio, no bote los chicles en el piso, (quiénes asistirán a estas oficinas, ¡Dios mio!), las oficinas en total abandono, puertas y marcos sucios, jardines llenos de basura, los vigilantes andan de baño en baño ‘matando’ las horas, los tanques de almacenamiento lleno de monte, tres obreros para un coleto (lampazo), los avisos de patria, socialismo y muerte como arroz, pero este al igual que le resto de alimentos no se encuentra y eso si, todos los campos llenos de esos fulanos que se llaman milicias.
DE LA MISMA MEDICINA
Bajo la óptica del gobierno opresor no hay inseguridad, es la sensación que tienen los enemigos del gobierno para desestabilizarlo; no hay secuestros, sólo que los mismos familiares los retienen para obtener dinero; no hay deudas con los empleados, sólo que existen infiltrados del movimiento sindical que siembran el caos; no hay malas vías de comunicación, sólo que los escuálidos utilizan carros con cauchos que perforan el asfalto; no es que falten alimentos, es que los empresarios quieren arruinar sus empresas y por supuesto está permitida la protesta, pero si la que realizan es en contra del gobierno y sus intereses es reprimido, como mínimo condenado a régimen de presentación y amenazado de cárcel si lo vuelve hacer.



