
Pioneros en energía eléctrica hoy la mendigamos
Cuando el pasado nos alcanza
La desgracia de los pueblos es entregarle todo el poder a un solo hombre y hacerle creer que es un semidios dueño del mundo.
Este trabajo periodístico no es técnico-científico, ni pretende serlo, solo se quiere dejar reflejado para la posteridad algún recuerdo de lo grande que han sido nuestros pueblos y sus pobladores, pero que siguiendo los pronósticos de los magos del Antiguo Testamento, después de las siete plagas de Egipto, a Venezuela en este inicio del siglo XXI le cayó la octava plaga que no es otra, que en mala hora, haberle dado la oportunidad de gerenciar a la república a un ser como Hugo Chávez que quedó enclaustrado detrás de las barrotes del tiempo.
Es lamentable que la aldea que me vio nacer, La Playa de Bailadores, en el estado Mérida, -una comarca que aún a estas alturas de este siglo XXI no aparece en ningún mapa-, tampoco se menciona en las historias narradas para la Web, como tampoco es señalada por ser uno de los pocos pueblos donde no hay analfabetismo, además que existieron y existen poetas y poetisas, profesionales de todo tipo e inventores, músicos, artesanos, tanto que el mayor inventor popular de Venezuela Don Luis Zambrano, Honoris Causa de la ULA, nació a cinco minutos de nuestros límites, pero para utilizar una expresión local se dirá: es que ‘ansina’ somos los serranos, (gochos), producimos sin mucha ‘alaraca’ por eso aquí no hay hambre.
El progreso y la inventiva local
Al hacer una investigación somera sobre la historia de la hidroelectricidad me encontré que la inventiva andina en este particular no es tan antigua como la guariqueña cuando el Barón de Humboldt reseñó en sus escritos que encontró en Calabozo a Carlos del Pozo “constructor de una maquina eléctrica con discos grandes, eléctrodos y otros implementos” o el primer contrato eléctrico firmado en 1886 entre la Municipalidad de Puerto Cabello, Carabobo y Francisco de Paula; después vino la de Maracaibo en 1888;Valencia se suma al año; Lara y Yaracuy en 1894; Caracas alumbra sus calles empedradas en 1897 inaugurando la segunda planta más grande en Latino América y de esta manera se entra a la historia del siglo XX que es un poco más conocida por la generación presente.
El presente contemporáneo
Dando un gran salto en la historia encontramos en la década de 1940-1950 a Don Desiderio Mora en la población de La Playa con la inquieta idea de producir electricidad. Para lograrlo construyó la denominada “Toma (acequia) de los Mora que llevaba el agua desde el Río Zarzales al pie de Barrotes hasta el tanque (gran piscina) en el Sector El Volcán.
La Playa fue el primer poblado en tener luz eléctrica y con orgullo se le ofreció el servicio a la capital, del entonces Distrito Rivas Dávila e inmediatamente se conectó el municipio Tovar y un buen número de otros sectores. De esta manera llegó otro tipo de progreso a la región y La Playa como epicentro del mismo. Posteriormente llegó la gran fuerza del Caroní y su altísimo voltaje, en comparación.
El por qué de la Historia
Hoy, cuando de nuevo estamos de pleno viviendo los días de la niñez por el hecho de alumbrarse con velas, y, si seguimos en el mismo proceso volverán los mechurrios de kerosene motivado a la ruina a la que han llevado al país en tan sólo 10 anos de gobierno revolucionario, sucedió el reencuentro con un coterráneo y la mente tomó vuelo para analizar tanto el progreso como el fracaso.
Samuel Salas, ingeniero mecánico, playense por supuesto, se preguntó en la tertulia: ¿por qué no reactivar la planta del Volcán (la luz Mora) si esas turbinas están buenecitas? Y agregó de inmediato: Las estuve inspeccionando y el material es de una aleación de aluminio de gran calidad. Volveríamos a tener luz propia mejorada. Además la inversión para mudar la planta y colocar un nuevo tendido (cableado) es menos oneroso que esperar a que lleguemos de nuevo a tener lámparas de carburo.
La idea queda en el universo porque de él proviene. El retroceso a que han llevado a la nación y sus ciudadanos no es tiempo para condenarlo o asignarle un valor, pero, si antes, con menos tecnología lo hicieron los antepasados por qué no intentarlo de nuevo, movámonos antes que nos salgan los dinosaurios. ¡Que hable el gobierno!
Se buscan gerentes
Los resultados positivos o negativos en una empresa son responsabilidad del gerente y Venezuela es la empresa que los venezolanos como socios mayoritarios le entregan a un Presidente, -este o cualquier otro-, así como las gobernaciones, alcaldías y demás entes al resto de los funcionarios (gerentes) respectivos. Como socios, entonces, tenemos el deber y la obligación de premiar (para ser justos) con un nuevo contrato a nuestro empleado o mandarlo a “lavarse el palto” si consideramos que nos está arruinando.
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