miércoles, 16 de junio de 2010

LA BURGUESIA PARASITARIA BOLIVARIANA


La burguesía parasitaria bolivariana.-

Cada día para tener apoyo ficticio, en la mayoría de los casos, nombran más burócratas con el apodo de chavistas, pero mientras más arrimados a las nóminas oficiales existen el país va en retroceso.

Uno de los casos que es de notoria presencia cada mes son las larguísimas colas que alrededor de los bancos se hacen de personas de la tercera edad para cobrar las pensiones. Una de las preguntas que todo el mundo se hace es por qué con tanto empleado público no elaboran una nómina y le es depositado directamente en sus cuentas, si de seguridad se trata pues cada año pidan la carta de sobrevivencia, como hacen otras instituciones.

En otro orden, pero de igual importancia es la precariedad de los baños públicos en el centro de la ciudad. Es notorio ver a los ancianos hacer necesidades en plena vía porque estas personas son como niños no pueden aguantar la necesidad de hacer sus necesidades y el ejecutivo regional ni la municipalidad, con todo y que Mérida es, y que, una ciudad turística, la ciudad no tiene baños públicos y los existentes en algunos restaurantes o bares que, al ruego, son facilitados presentan una estado de putrefacción y mala presentación que es preferible hacerlo a plena calle antes de agarrar una infección.

Esta burguesía parasitaria bolivariana no ha tenido la menor intención de mejorar los buenos deseos y actos de los cuartorepublicanos. Recuérdese que Carlos Andrés Pérez hizo el decreto 21 que obligaba a tener baños limpios con personal de limpieza 24 horas según fuera el caso del establecimiento y hubo personal que supervisaba y aplicaba sanciones a quienes violentaban la norma, pero ahora se puede asegurar que ni para limpiar baños sirven los burócratas chavistas.

Volviendo a las colas de los de la tercera edad en los días de cobros de pensión deberían obligar a las agencias bancarias a prestar los baños a sus clientes o en todo caso que las pensiones sean pagadas sólo en las agencias de los centros comerciales donde hay baños públicos como es el caso de Centro Plaza, que hasta ahora, mantiene personal de limpieza.

A otro perro.- Da tristeza conocer las realidades por las que pasan las industrias de Guayana. Los burócratas del gobierno (burgueses parasitarios bolivarianos) por fin han aceptado que las mismas están produciendo a pérdida. La producción de una tonelada de aluminio en las empresas estatales venezolanas cuesta 3.700 dólares y se vende a 2.000 dólares en el mercado internacional, precisó Rodolfo Sanz en declaraciones al diario El Universal.

“El costo laboral de cada tonelada está en 53 por ciento, cuando en Australia y Estados Unidos está en 16 y 17 por ciento”, añadió quien fuera titular del Ministerio de Industrias Básicas y Minería entre enero de 2008 y abril pasado.

“Nosotros decidimos garantizar los empleos, pero eso hace que la relación trabajo-necesario/trabajo-excedente sea de (-67) por ciento. Es decir, no hay producción de plusvalía”, afirmó el ex funcionario gubernamental.

Para reflotar las empresas “hay que hacer operaciones de carácter financiero, contratos a futuro, administrar muy bien los recursos e ir a la transformación aguas abajo, es decir, crear procesadoras de aluminio y reubicar a los trabajadores en esos proyectos”, resaltó el ex ministro venezolano.

La pregunta inocentona que de sus declaraciones surge es por qué si sabía que esa era la tabla de salvación no la puso en práctica siendo presidente de las empresas, ahora después que esta afuera viene a dar lecciones de gerencia… váyase mucho al carrizo viejo.

Lo peor de todo esto es que según informaciones que se dejan escapar de dentro de estas empresas es que son unos “patarucos” los directores y jefes que desde Caracas envían por compadrazgo político tanto que cuando dan una orden a los ingenieros y técnicos aquilatados en las maniobras técnicas y estos les preguntan las razones para cambiar, tal o cual medida, sólo responden: son órdenes de arriba; porque desconocen lo más mínimo como se manejan estas industrias tan complicadas técnica y gerencialmente.

Los resultados saltan a la vista. De tres turnos, acaso uno y no completo. La producción sale en su más mínimo nivel como para mantener en movimiento los grandes hornos. Los profesionales hechos a fuego en las industrias trabajando a media maquina esperando órdenes de quienes no saben ni por donde caminar en medio de tan grandeza llevada a la completa ruina y desde Caracas el Presidente con una lloradera televisa echándole la culpa a los demócratas que llevaron a la grandeza a esta patria libre y que él se ha encargado de remolcarla a la ruina total.

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