
Marinos serranos en el temporal
“Hoy Venezuela está sujeta a vientos duros,así es que se impone colocar las burdas volantes, tal como decían los viejos lobos de mar,cuando el viento tempestuoso hacia crujir el maderamen”.
Casi por costumbre se impone hablar o escribir del mar a aquellos nacidos en sus riberas, mucho se desconoce de la pasión que nos embriaga a los montañeses sus aguas azuladas, las lentejuelas marinas que bañan los cuerpos de diosas o las blanquecinas oleadas de vientos salinos que impregnan nuestros poros que son llevados en el recuerdo hasta el próximo y siempre anhelado regreso.
Trato de incursionar con algunas expresiones propias del medio marino para explicar que hasta el mar se encuentra desorientado por esta extraña forma de vida que ha tomado la patria. Aunque a esta patria, en el fondo no le es extraño que un hijo o varios de ellos, escudados en malabarismos leguleyéricos se hayan apoderado de todos los poderes colocándolos como paredones personales para doblegar la grandeza de todo un pueblo. Su historia es tan grande y amplia como una tromba marina, pero la peor de estas fue doblegada por la resistencia del bravo pueblo y la actual no será la excepción.
Desde estas montañas que ya han dejado de ser silentes, todo esto puede traducirse en criollo como "hay que amarrarse los pantalones”. Vendrán aún tiempo peores, no nos llamemos a engaño. Las últimas arremetidas de Hugo Chávez contra todo lo que le estorbe en sus pretensiones, así lo confirma.
Las últimas arremetidas del señor presidente Hugo Chávez, el “arañero” de Sabaneta, como el mismo lo confirma, actuará contra todo lo que le estorbe en sus pretensiones, sin lugar a dudas. Ha confesado sin el menor rubor que hoy no está en el nivel de debilidad en el que estuvo por allá en el año 2002. Ha reafirmado que hoy puede darle una patada a la lámpara y al país (con todos adentro) en el mismo momento en que se vea con el agua al cuello.
LA SALAVACIÓN
Desde estas montañas, como puesto de mando de una gran nave, lejanas de los centros de poder se observa el maniobrar a estribor o babor donde a pesar de la tormenta hay navegadores desprevenidos que siguen enfrentando el oleaje sin protección alguna y esos no son otros que los altos jerarcas de la oposición venezolana.
Existe la esperanza en el pueblo llano que sabiendo maniobrar, esta coyuntura es oportunidad extraordinaria para buscar, en primero, segundo y último término la mínima cohesión de todos los venezolanos que buscamos un rumbo diferente para Venezuela y esa cohesión pasa, por un gran acuerdo nacional que coloque la defensa y la implementación de la Constitución como nuestra prioridad.
Este propósito, convertido en “unidad de acción” debe colocarse y estar por arriba de cualquier otro interés, bien sea este, particular o partidista. La visión de país de corto, mediano y largo plazo, para salir del laberinto, esta contenido en los trescientos cincuenta artículos, en el preámbulo y en las disposiciones transitorias de la única Constitución que ha sido dos veces respaldada por la mayoría nacional.
En este proceso que cada día pareciera que nunca tendrá fin hablo de “colocar burdas volantes” que no es otra cosa que una simple maniobra marinera que permite contrarrestar las tensiones producidas por el velamen cuando sopla la tormenta y que nos permite afrontar con seguridad las singlaturas que se aproximan, así sean estas las más largas y duras.
Cuando el mar ruge, y en Venezuela ruge todos los días, la maniobra aconseja recoger el velamen, pero recogerlo no significa salir corriendo. Todo lo contrario. El esquema de maniobra en estos tiempos no debe ser confundido. Implica salir a votar el próximo 26 de Septiembre. Pero obligatoriamente pararse con los pantalones y las faldas bien ajustadas a partir del día siguiente de las elecciones venideras para hacer respetar los resultados, así, en el intento se nos vaya la vida.
En Oswaldo Álvarez Paz, la marinería joven y vieja de Venezuela tuvo recientemente un buen ejemplo de como se “arria génova y de cómo se iza trinqueta”. Un digno ejemplo de como debemos amarrar nuestros calzones. Este amigo zuliano sabe de mares embravecidos, no corrió. Y eso obliga....
Por esto y por final quiero encontrarme con mi patria que un buen día desapareció como un espejismo y sólo diré junto al poeta: ese cielo, ese mar, esos cocales, ese monte que dora el sol de las regiones tropicales… ¡Luz! ¡Luz al fin! Lo reconozco ahora. Son ellos, son los mismos de mi infancia y esas playas que al sol del mediodía brillan a la distancia. ¡Oh inefable alegría…! ¡Son las riberas de la patria mía!
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