lunes, 3 de mayo de 2010

BUSCANDO LA PATRIA PERDIDA


BUSCANDO LA PATRIA PERDIDA


Lamento que este valioso espacio abierto para hacer conocer los adelantos tecno-científicos (entre otras) que se realizan en los diferentes centros de investigación en esta ciudad para el beneficio de la raza humana en diferentes áreas, desde los análisis de la tomatina para la cura el cáncer prostático, por decir lo menos, los adelantos en la investigación contra el mal de Chagas, el descubrimiento de nuevos cuerpos celestes en astronomía o, para recortar la historia, el salvamento de vidas en los diferentes departamentos de trauma shock (traumatología, cardiología, nefrología) del Hospital Universitario de Los Andes, los periodistas nos vemos obligados a contra atacar las políticas suicidas de este gobierno díscolo.

Es lamentable que hoy día no se proyecten en la televisión los viejos éxitos de Hollywood del lejano oeste norteamericano, casi todas con la misma temática, pero que fueron muy futuristas. Un pueblo con un bar, una tienda que vendían de todo, un poste donde ejecutaban sin muchos juicios a los posibles violadores de las normas impuestas por uno pequeño grupo de “duros” que imponían las leyes y un pueblo sumiso y acobardado ante las arremetidas diarias.

En estos pueblos siempre existía un “Sheriff” (jefe de policía) con sus ayudantes que cumplían las órdenes generalmente dictadas por el dueño del bar. Si querían un terreno y el propietario no quería venderlo al precio que ellos querían pagarlo, lo acosaban, le mataban el ganado, le quitaban el agua, golpeaban a él y a su familia, les hacían emboscadas y si no querían matarlo, inventaban, para hacer pasar la acción de forma legal, un delito y para hacerle el juicio mandaban a buscar un juez que tenía fama de ser temible.

Al final llegaba un desconocido -¿un mesías?- que descubría que todos eran pandilleros de pueblos lejanos y que el juez era el jefe de la banda. El pueblo, con el apoyo del desconocido que resultaba ser siempre un Ranger, se alzaba ayudándole a caerle a tiros a quienes los tenían humillados y los que quedaban los colgaban en la única y polvorienta calle del poblado.

NADA IGUAL ES PARECIDO

Los venezolanos pensaron que la solución de sus problemas era colocar en la presidencia a un militar con muchos ayudantes de “sheriff” armados hasta los dientes y todos respaldados por legisladores y jueces complacientes pertenecientes a una misma madriguera, sin darse cuenta que le estaban entregando el alma al diablo.

Hoy, las tierras productivas fueron ocupadas por las milicias chavistas, a otras las han incendiado, la desolación se extiende por la llanura, al pueblo se le obliga a comprar en la única bodega del pueblo porque los grandes comercios han sido expropiados y al igual que los vaqueros y los ovejeros nos han obligado a acostarnos cuando ellos quieren porque nos quitan la electricidad, ordenan que comer porque al asediar las empresas productivas criollas, ellos son los que compran en el exterior los alimentos que les dejan mas beneficios y al igual que los antiguos vaqueros nos sale poco baño porque tampoco han invertido en sistemas hidrológicos, por supuesto que los componentes de esta madriguera lo tienen todo y mucho.

En este orden, lo único que no tuvieron los “dueños” de aquellos pueblos fueron medios de comunicación, aunque más cercano a nuestros días fueron saliendo los periódicos a los que también les metían candela cuando el editor publicaba alguna información (sólo la verdad) que los colocaba en la palestra pública o lo chantajeaban con matarle la familia si escribía algo que los comprometiera.

RECUPERAR LA PATRIA

A esta altura del mandato chavista por lo menos el 80 por ciento de los venezolanos quedaron huérfanos de patria. De la noche a la mañana Venezuela desapareció y nos adoptó una cosa llamada Republicana Bolivariana. Esta decisión tomada a la brava por el grupete guapo y apoyado comenzó a desmoralizar aquel ser emprendedor, “echao pa’lante”, futurista, lleno de programas y proyectos, deseoso de tener un futuro mejor, prospero, anhelante de que sus hijos estudiaran para que fueran mejor que sus ascendientes, ilusionados con tener propiedades, casa, carro, empresa, viajar, conocer, en fin, competir para demostrar la capacidad de desarrollo humano e intelectual.

Todos esos ideales trató de destruirlos el Sheriff del condado bajo directrices y el apoyo del “juez temible” jefe de la banda, pero once años después, una nueva generación asesorados por los ancianos de la tribu comienza a revelarse porque en carne propia están sintiendo y viendo como se están quedando rezagados en el concierto de los demás países.

Estos miles de miles de jóvenes están oteando el futuro inmediato que le ofrece este sistema de gobierno arcaico y se preguntan que van hacer al graduarse o para que estudiar si las fuentes de empleo, las empresas, las han destruido. Que aspiraciones se puede tener si el empleo que consigan tiene como condición primaria el dejar de pensar y comenzar a repetir lo que los comisarios políticos dicen, pero algo peor, estando adentro tampoco pueden luchar por una contratación justa y equitativa porque o son despedidos o aceptan las ofertas que miserablemente el Sherif les ofrece.

Por último, llego el momento que los hijos busquen a la madre. Los venezolanos tienen que levantarse de ese “down” en que se encuentran postrados y recobrar la madre patria que no es otra cosa que recobrarse así mismo. Venezuela es tan generosa que aún con todo lo que se han robado y regalado, aún más, teniendo sobre su hombro los presupuestos de otras naciones bajo la figura del “chuleo” tiene senos y vientre para amamantar a sus hijos y sus descendientes, sólo basta querer sentirse libre.

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