viernes, 21 de mayo de 2010

NECROFILIA IDEOLÓGICA


*NECROFILIA IDEOLÓGICA


En lo personal analizo que el ciudadano presidente Hugo Chávez, más que apegó, adoración o afinidad por extasiarse en principios políticos considerados muertos o desfasados en el tiempo por las diferentes sociedades progresistas lo que realmente le fascina es: el mundo más allá de la muerte, que a su vez es el título de un libro que describe la vida después de la muerte de la autora Amalia Domínguez Soler.

Comenzó por creerse el enviado de Simón Bolívar, -ahora ya es el mismo Bolívar encarnado-, adorador de los ancestros indígenas, creyente acérrimo de los babalos cubanos, (uno de los lados flacos que le descubrió el tirano Fidel Castro) hijo putativo de diferentes líderes, por supuesto fallecidos y entre otras elucubraciones cuando descubrió que Marx, Lenin y Trosky estaban muertos se confeso comunista, colocándose tan desfasado de la realidad que va a China a hablar de Mao cuando sus millones de ciudadanos andan caminando sobre el libre mercado y de allí su progreso.

Ante un personaje que piensa de esta manera, cómo hacerlo entender que esta llevando al callejón de la muerte a millones de compatriotas. Aún dándole crédito cuando dice por televisión que sufre y llora por tanto pobre, -como sufre y llora todo el mundo cuando se le muere alguien-, en la misma intervención firma y decreta políticas que en su contenido lo que lleva es pobreza y ruina de empresas y medio de subsistencia de las grandes mayorías, pero para él está bien porque es con muertos con quién se regodea diariamente.

Venezuela se ha convertido en una necrocapilla frente a los ojos del primer mandatario. Es en la realidad un velorio nacional cotidiano con la desgracia que poco caso le hace a las llamadas públicas que a gritos, acompañados de desesperación, hace la nación entera, aunque sólo él se ha lamentado por el asesinato de una cubana. Para él los ciento y tanto mil muertos en su gobierno son el aporte que hace en sacrificio a las deidades del más allá.

Si poco caso le ha hecho a los ríos de sangre que tiñen calles y caminos, menos aún, se ha detenido a pensar que en estos once años el país ha tenido mayores pérdidas económicas que en cualquier guerra. El desfase de su personalidad es tan grande que tratar de hablarle sobre el erróneo manejo de la economía es convertirse de inmediato en enemigo del proceso y enemigo en cuanto a lo personal se refiere.

Lo irónico de todo es que aún existen venezolanos que todavía no creen y además luchan abrazo partido para ayudar a que el Presidente termine de llevar a toda la población al degolladero, porque si alguna cosa está clara es que Hugo Chávez si sabe para donde quiere llevar a la patria lo ha dicho y lo repite en cada ocasión que se le presenta: vamos camino al comunismo y cada día seremos más iguales a Cuba.

De lo contrario como entender que el país con mayores posibilidades económicas tenga la inflación mas alta de casi todo el mundo, que teniendo los precios del petróleo en un estado envidiable el Estado es manejado con pinzas de pobreza, que paga salarios a obreros de otros países, pero a los de aquí aparte de rebajárselos tampoco se los paga, que recibe felicitaciones de gobiernos externos por la calidad de urbanizaciones hechas con todos los servicios en funcionamiento y sus compatriotas se mueren tapiados en los ranchos, pero además nacionaliza, decomisa e interviene a empresas y fundos productores y aún no ha pagado los derechos que tienen sus dueños, lo que ha hecho que la deuda interna como la externa se haya quintuplicado con el agravante de no haber invertido ni un centavo y además la deuda es desconocida.

El despilfarro de recursos es tan importante y a su vez es de tan poca importancia para el Primer Mandatario que sólo un ser que vive al otro lado de la vida no lo impacta porque igual le da que el país se hunda o que flote porque su mundo se encuentra en otra dimensión. Los efectos son tan devastadores que la línea de separación entre el consumo y la demanda se hace cada vez más difuso.

Al no tener esposa, caso tratado con anterior oportunidad, es un ser alejado de la realidad del país porque no tiene quien le comente cuanto es el costo de los alimentos o de las medicinas. Dos rublos de primordial importancia en la vida de los ciudadanos, pero además por lo autocrático de su personalidad a su alrededor no falta nada porque bien se cuidan sus segundones de que las fallas eléctricas no las note y mucho menos el agua u otro servicio de los cuales carecen vitalmente la gran mayoría de sus compatriotas sobre todo en el interior del país, como Mérida.

Por último vale la pena comentar la cara de placer y la sonrisa burlona llevándola casi a la estupidez cuando habla y ordena las expropiaciones, estatizaciones y ocupaciones que convierte la majestad de la presidencia en el palco de un vulgar pirata que toma posesión de una isla abandonada con el agravante que a los lacayos a quienes encarga su regencia antes de ponerlas a producir para mantener tan siquiera a sus seguidores terminan por arruinar los predios encomendados.

Así, sin más, es el mandatario en que se ha convertido aquel flaco y larguilucho oficial que una vez fue la esperanza no solo de sus seguidores, sino quizá la del pueblo en general y que hoy, después de once años de despilfarro y errores no tiene fecha, siguiendo los preceptos democráticos, para hacer entrega de la cinta presidencial, por lo tanto sólo los ciudadanos en un extraordinario movimiento ajedrecístico podrán ponerle fin a la locura hecha gobierno. *Expresión prestada a Moisés Naim

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