
Los venezolanos aplauden cuando son “arreados” a la muerte
Los que saben de ganado dicen que las vacas, toros y toretes presienten cuando son arreados al matadero y ese trance les produce un estrés tan grande que se transmite a la carne que siendo de primera se convierte en un amasijo duro y tenso que no se lo come nadie, por eso los obreros le producen una estocada en medio de los cuernos momentos antes que pisen el balancín que le golpeara en medio de la frente lo que les provocará la muerte, en otras palabras hasta los animales presienten que los “están empujando al matadero” y de allí la famosa frase.
En Venezuela un buen número de compatriotas son más ciegos e insensibles que los mismos animales, se dejan llevar por un discurso bonito y acalorado y son imbuidos, iluminados por la retórica o discurso del ególatra lleno de odio y promesas vanas y no quieren darse cuenta que los están condiciendo al matadero y como un rito satánico aplauden a rabiar, canta y aseguran que llegarán al final hasta la muerte, creyendo que es “solo un decir” sin sospechar que un paso más adelante tienen el cajón fúnebre preparado.
Muchos ya han hecho de su cotidiano hablar las palabras de: ricos, escuálidos, el gobierno de los pobres y unos pocos más leídos utilizan la dictadura del proletariado, el estado capitalista y otros más confundidos con “tizanas mentales” hablan de la democracia socialista o comunista, materialismo histórico, la dialéctica de los pueblos y algunos ya piden a gritos el derecho de los pueblos de autogestionarse su propio destino con derecho a inmiscuirse en todo y en cuanto les venga en gana de opinar de otros gobiernos, pero eso si que ni se les ocurra mirar hacia adentro del propio, porque entonces los consideran imperialistas, invasores y violadores de la autodeterminación.
Para estos “cogidos a lazo” le suena en sus oídos expresiones muy bien rebuscadas por los líderes (que si saben lo que hacen y dicen) como el gobierno de los pobres, el gigantismo estadal que siempre termina en la represión oficial, la centralización de todas las actividades en una sola persona como es el caso del Comandante Castro y en Venezuela Hugo Chávez quienes se encargan de imponer en sus “cacaraqueadas” intervenciones generalmente por todos los medios de comunicación “el sacrificio” a los que ellos se someten y que el pueblo tiene que pensar, actuar y vivir como pobres en beneficio y el triunfo de la revolución y… así continúan como las vacas al matadero: aplaudiendo mientras les llega la muerte, pero sus dirigentes son cada vez más ricos y poderosos.
Los grandes líderes que si saben lo que hacen a través del materialismo histórico maquillan los hechos y los borregos tragan el anzuelo de la dictadura del proletariado, porque les hacen pensar que “el pueblo es el que manda” cuando no hay verdad más lejana de la realidad y como el pueblo es amante de la democracia le dejan colar muy inteligentemente el vocablo con lo que terminan de convencerlos para arrancarles unos aplausos y encarrilarlos de nuevo en el discurso que les conviene.
La hipocresía en la que tienen gran dominio, (véase los discursos de Hugo Chávez) en los que ni se inmuta cuando miente y lo hacen con desparpajo único que ni los mejores actores “hollybudenses” les ganarían les aseguran que el pueblo (esos de los cuales ameritan su caudal de votos para que los legalicen) están mandando, siempre a través de ellos y la democracia es y será el sistema de gobierno que mejor les conviene, aunque segundos después vuelven a la carga con su discurso de socialismo, odio y muerte, porque son hábiles en el maniqueo de las masas y hoy es un hecho que en Venezuela el modelo que quieren que se siga es el socialista marxista de la mano con el modelo castrista.
La solución la tiene el mismo pueblo que se emocionó con la retórica barata que les recuerda que tienen alma, no siendo la realidad si no aquella que cada uno se forja, por eso el hecho de votar para tener una Asamblea más pluralista sólo está en manos de los mismos venezolanos que sin miedo y sin temblar el pulso se tiene que salir a votar y posteriormente a defender el voto en la calle del medio.
Al final y a través de leyes anticonstitucionales han preparado un tinglado de decisiones, rechazadas por el pueblo en el referendum, pero que ya hoy nadie está seguro de su propiedad privada, porque para el ególatra es más fácil; “expropiar” que dialogar, en general ya hay una sola clase social empobrecida lo que ha llevado a la opresión y represión colectiva con una estatización generalizada.
Las esperanzas son muy cortas porque en Cuba también hay elecciones, no obstante el tirano continúa gobernando, aunque los venezolanos tienen una grandiosa oportunidad de cambiar el rumbo, cambiando la composición de la Asamblea Nacional, pero no solamente eso, preparándose a defender los votos porque ya se conoce el personaje y su forma de reaccionar cuando los resultados le son adversos, por lo tanto votar es la consigna, pero la orden es quedarse hasta contabilizar el último voto y preparase para defender en la calle los resultados.
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