
CHAVEZ PAGA A LOS VENEZOLANOS
PARA QUE CONTINUEN SIENDOI POBRES
La afirmación no es una falacia, literalmente cada letra en este titular tiene su peso real. A esta altura del mandato del presidente Hugo Chávez es necesario que de manera personal cada ciudadano se ponga la mano en el corazón y cargue con su parte de culpa. Desde los que callan, los muchos que dejan la piel de sus manos de tanto aplaudir sus sandeces, (que se han convertido en la peor pesadilla), hasta aquellos que haciéndose millonarios u ocupando altos cargos en los diferentes poderes le han entregado el país, por su puesto sin dejar por fuera los militares y los “gigolos” internacionales concomilones de Misia Jacinta.
Este ciudadano que se hace llamar ‘Comandante Presidente’, cargo que nunca fue concebido en la Constitución, estuvo caído, ya porque renunció o lo renunciaron, que para el efecto es lo mismo. Entonces, desde los que no tuvieron taparas para terminar lo que habían empezado, pasando por grupos humildes, pero muy poderosos, (suena contraproducente), tienen la mayor culpa de que estemos en estos andamiajes que han arruinado al país.
HIJOS… PERO CON PADRES CONOCIDOS
Entre Miraflores, la Comandancia General y el resto de mandos existen culpables, ya la historia se encargará de sacarlos a relucir con nombres y apellidos, (hay que leer a Agustín Blanco), pero existen otros sectores que jugaron un papel de relevancia para que el paro de abril se quebrara y que en el ajetreo cotidiano los venezolanos no le prestaron atención, pero en el fondo están pagando su torpeza, no solo con lágrimas, por el contrario a fuerza de su propia sangre.
Uno de esos sectores fue el Transporte. Si este fuerte sector no se hubiese plegado al gobierno tambaleante, movilizando a los miles de usuarios, otro cuento estaríamos viviendo en este día. No sé si en la capital y centro del país, pero para la región andina quedó grabada la imagen de las cientos de unidades “de paquete” que atravesaban las ciudades con pasajeros “agarrados del aire” y que expresaban el apoyo incondicional al Presidente porque les habían aprobado los créditos para adquirirlas. Hoy se ve con asombro, como ante las inexistentes políticas de seguridad de este gobierno que apoyaron se han convertido en carne de cañón del malandraje.
La clase obrera en general, pero en especial, aquellos de las empresas básicas de Guayana. Se convirtió en rutinario, cuando se viajaba por esas carreteras de oriente, ver como se movilizaban cientos de autobuses con personal de esas empresas para Caracas y otras ciudades donde se presentaba el entonces Presidente (no Comandante) Hugo Chávez. Pero más denigrante era escuchar en los sitios públicos de Bolívar cuando se afirmaba de dónde salían los gastos sobre la alimentación y gastos de traslado de estos supuestos grupos de choque, que no eran otros que los actuales trabajadores y sus gastos salían de las diferentes administraciones de las empresas básicas de los venezolanos, hoy el gobierno les ha dado hasta por debajo de la lengua.
Los petroleros, como un caso especial. Cuántos por un mísero puesto y pocos por un cargo gerencial arrancaron los diferentes sistemas, desde oriente hasta el occidente. El final de uno y otros es visto por los canales de televisión pública haciendo huelga para que les paguen los miserables sueldos recortados, sin prestaciones y muchos menos firmarles un contrato colectivo digno. Hoy todo el mundo conoce el estado de miseria que como fantasma en desierto corre por los campos petroleros, entre ellos toda la Costa Oriental del Lago.
TODOS LOS POBRES, UN GOBERNANTE
Es conocido por ser público y notorio como se ha manejado el presidente Chávez con la clase trabajadora, tanto que un humilde trabajador ya está ganando tanto o más que muchos profesionales y esos aumentos les han llegado cada vez que sus círculos de seguridad le informan que existe un descontento. Lamentablemente por otro lado les entierra la puñalada con los altos precios que les convierte los salarios pan y agua porque Chávez no quiere a nadie con poder, necesita borregos para arrearlos al corral y allí darles como un ‘padre bueno’ las sobras de su bondad.
Cuando el ambiente comienza a calentarse, en otras palabras cuando el pueblo reclama sus justos derechos, “el omnipresente” aparece en una de sus muchas cadenas interminables y les compra con “puyas” la conciencia a los trabajadores públicos y privados, a los humildes de los cerros caraqueños como a los hombres y mujeres del sector rural. Esto ha convertido al hombre venezolano otrora emprendedor y progresista, en pordiosero esperando la limosna chavista.
¿HASTA CUANDO continuará esta sinverguenzura?
Por su puesto que mientras Hugo Chávez este en el poder, con cada indignó aumento chavistoide calla por varios días el descontento, pero al terminar lo que tienen en la nevera despiertan y aseguran que los engañó una vez más. No obstante y para beneplácito de sus asesores ha sido repetida esa actividad y vuelven a caer en las redes de la ignorancia muy bien manejados por el veguero vendedor de arañitas, allá en su tierra llanera.
En este año electoral, después de la devaluación y la aceptación (por fin del dólar paralelo) ya se verá al “magnánimo” después de una tediosa cadena de radio y televisión ofrecer un sacrificio cuando decrete el aumento de unos “churupos” y con eso comprará de nuevo la alegraría y se llenará de aplausos de unos cuantos incautos, comprando de esta manera la conciencia por unos meses más, mientras que el despilfarro, la corrupción, la regaladera y el compadrazgo hacen más millonarios.
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